Escritos y comentarios sobre Diversidad Funcional (mal llamada discapacidad) y Bioinformática

lunes, agosto 06, 2007

País desarollado/País subdesarrollado: encuentra quien es quien

Hace unos dias que he vuelto a Málaga desde mi viaje de novios, tras dar ese salto cualitativo y desde este año también cuantitativo, en la vida de una pareja. Estuvimos haciendo un crucero por el mediterráneo: Barcelona, Mallorca, Túnez, Malta, Palermo, Civitavecchia y Savona.

El barco estaba mucho mejor de lo que yo esperaba: pasillos y puertas anchas, pasarelas para salir y entrar muy planas y con rampas, etc. Claro que en todo no pueden pensar cuando se trata de nosotros: en las excursiones no cuentan con los diversos funcionales (a no ser que lleven una arcaica silla manual y plegable, y estén acompañados por un maromo o maroma que los suba y baje del autobús); las piscinas estaban vedadas para nosotros; y por ser cojos, aunque recien casados, no tenemos en ningún caso derecho a cama de matrimonio y/o camarote suficientemente amplio. Pero por lo demás muy bien. Tras poner estas pequeñas reclamaciones, que por otro lado siempre suelen caer en saco roto, os lo recomiendo si queréis disfrutar de principio a fin de un viaje.

Pero mi artículo no va hoy por ahí, va entre la dualidad desarrollado/subdesarrollado y el cambio de perspectiva según con qué cristal se mire la situación. Resulta que cuando nos acercábamos a Tunez, esperábamos menos medios técnicos que en otros países. Y así fue, ya que para salir del barco, la pasarela dejaba 2 escalones justo al final, con lo que el personal del barco me tuvo que bajar en una silla manual, bajar mi silla de motor, y volverme a sentar en mis 'piés'. Allí abajo, nos encontramos con multitud de gente, algo 'pegajosa', pero muy humana, que enseguida nos quería meter en su taxi (por supuesto, no adaptado), a la voz de:
'Aquí Puerto. Nada. Yo llevo en taxi a Túnez, medina, y ciudad de Cartago'. Y así fue como encontramos taxi y guía que hablaba español, todo por 80€. Para subir al coche, los 150 kg de mi silla, más mi propio peso, hicieron falta 4 personas, que de momento se acercaron. En la ciudad, fue sólo cuestión de parar cerca de una taverna, y buscar otros tantos porteadores, y así, hasta que volvimos puntuales antes de la salida del barco, no sin antes dejar una pequeña propina (la cual normalmente no suelo dejar) por las estupendas 5 horas que nos permitieron pasar a Silvia y a mí.

Tres días después, llegamos a Civitavecchia (el puerto de Roma a una hora de camino), tras nuestro paso por la 'sin-rampas Palermo'. Pues bien, en el puerto tan sólo pudimos encontrar unos taxis para 8 personas, por supuesto sin rampas, por los que nos pedían la friolera de 800€ (10 veces más). Así que cogimos el bus del puerto, por supuesto sin rampa, y nos dirijimos al pueblo. Allí encontramos los mismos 'taxis', a pesar de que en el barco nos aseguraron que encontrariamos algo mejor. Así que decidimos encaminarnos, como otros muchos, a la estación del tren. Tras hablar con unos amables policias, uno de ellos se prestó a ayudarnos y busco a un responsable de la estación, el cual cuando vio mi silla de ruedas, comenzó a mover de un lado a otro el dedo índice de su mano derecha con un ímpetu exagerado. Cuando el policia le dijo que el me ayudaba a subir al tren, el señor de la estación contestó con más ímpetu aun si cabe y dejo cerrada toda posibilidad de entrar en el tren. Pobre de la mujer que entró tras de mí, con su silla de ruedas y su asistente personal. La cara de cabreo sin sentido que se encontró, y el empleado de la estación casi echándola de allí.

Nos quedamos sin ver Roma, sí. Pero vimos Túnez, que curiosamente era la ciudad que creiamos que no íbamos a poder visitar. Los medios técnicos eran los esperados en una ciudad, no en la otra, pero los medios humanos desbordaron toda previsión nuestra.

Un saludo y, a pesar de las dificultades, seguid sentando precedente, que el mundo es también nuestro.

3 comentarios:

Mart-ini dijo...

encuentras buena gente donde menos lo piensas!!

Mr Threepwood dijo...

Esto le pasó a una amiga hace, unos días, en otro de los países que lucha por ser desarrollado. Todo va sobre la nueva denigrante y excluyente normativa de Renfe:

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El pasado 16 agosto 2007 sufrí la nueva normativa de RENFE, que al parecer entró en vigor el pasado 16 de julio, de pedir por teléfono al 902 240505 con 48 de antelación como mínimo, la ayuda para subir y bajar del tren. La impotencia es mayúscula, porque nos tratan peor que hace 40 años, antes dábamos pena, pero no teníamos el respaldo de una ley, ahora tenemos muchas leyes detrás, pero seguimos sin tener los derechos de cualquier persona.
Es una autentica vergüenza que todo esto lo haya ratificado el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Minusvalía o Discapacidad lo mismo es), la ONCE y Fundación ONCE, junto con RENFE, adif (nuevo Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) y el Ministerio de Fomento.
Antes por lo menos podíamos reclamar “sus fallos”, ahora ni eso, ahora, con esta nueva norma el fallo es nuestro, eso es lo quieren que vean los demás, ellos ponen sus medios y nosotros no sabemos utilizarlo, esa será su contestación. Ya estoy harta de migajas.

Expongo:
Como siempre hago, compré el billete de Córdoba a San Fernando que sale a las 18:30 con trasbordo en Sevilla, del Andalucía Express (AE) que es lo mas barato 10,40 € para las personas que tenemos una mísera pensión, hay otro AE directo más tarde que llega a San Fernando sobre las 11 de la noche pero, a esa hora la estación esta cerrada y no hay personal que me ayude a bajar. Cuando voy a pedir la plataforma me dicen que ellos no pueden hacer ese servicio, que se ha asignado a otra empresa desde hace un mes, también me dijeron muy amablemente que se había informado en prensa y en los medios de esta nueva norma y que la ONCE había informado, que si yo era afiliada, ¿será que solo informan a los afiliados?, a mí nadie me ha informado. No obstante ellos, atención al cliente del Ave en Córdoba, aunque no lo haya solicitado con 48 horas de antelación se prestan a subirme al AVE, a la lanzadera Avant, al Altaria y TALGO siempre que no haya otro servicio solicitado, pero que a los regionales les tiene prohibido acercarse, me indican que llame al 902, (ni siquiera han puesto un número gratuito) haber si ellos me tramitan la ayuda, faltaba 2 horas para salir el tren.

Como tengo problemas de comunicación le pedí al encargado que llamara el y lo hizo desde la oficina, por cierto que lo tuvieron más de 20 minutos preguntándole de todo, os imagináis ese gasto desde mi móvil. Me informan que harán todo lo posible, pero que no me aseguran el servicio, que en este caso son 4, subirme en Córdoba, bajarme en Sevilla, subirme en otro de Sevilla y bajarme en San Fernando. Me envían 4 sms, uno por cada servicio, con el siguiente texto:
(RENFE: confirmada asistencia al viajero. Estación de …….. día …. y hora ……. Persónese 30 minutos antes en “Atención al cliente”), así hasta 4 sms. 10 minutos más tarde me llaman desde un número privado una señora, por decir algo, que me indica que no me pueden prestar el servicio, que la próxima vez lo pida con más de 48 horas de antelación, cuando le pregunto que entonces que hago, me dice que si me puede acompañar alguién que ellos no pueden, como si subirme al AE que tiene 2 grandiosos escalones, con silla eléctrica lo pudiera hacer cualquier persona que me encontrara por la estación, cuando le dije que esto era una vergüenza me colgó el teléfono, la verdad es que ella no tiene la culpa de nada. Ni los de Atención al Cliente tampoco, de echo los de Córdoba hicieron todo lo que pudieron.

De nuevo me dirijo a atención al cliente y le informo de la llamada, me vuelven a decir que ellos no pueden hacer nada, que son ordenes, que les tienen prohibido ese servicio, con un gran enfado por mi parte les digo “que hago, me voy andando hasta San Fernando y luego me como los billetes con papas”, el encargado totalmente avergonzado, me vuelve a indicar que ellos me pueden subir a una lanzadera y que en Sevilla también me bajarían, pero que no puedo continuar a San Fernando que cambiara el billete para otro día, les digo que no estoy conforme que quiero poner una reclamación, me piden que lo haga en atención al cliente de adif, que son los que me han vendido el billete, ni entre ellos se ponen de acuerdo. Entre unos y otros RENFE-ave y adif intentaron ponerse de acuerdo para subirme al tren, el problema era que en San Fernando no se prestaba el servicio, llamaron una y otra vez, antes había contratado un servicio diario que ahora con esta normativa se ha suprimido, solo van cuando tienen un servicio solicitado con la antelación de 48 horas, la impotencia en mí iba aumentando, dejé atrás el enfado para sentirme impotente ante los acontecimientos, faltaba media hora para salir el tren.
Me dan la opción de coger el Altaria, que tiene una plaza de reserva para personas con movilidad reducida (PMR ) en preferente, de las 18:25 que va directo y que ellos si me pueden subir sin ningún problema, pidiendo permiso a los superiores, pero claro es mas caro, de nuevo piden permiso para pagar de turista en preferente que con la tarjeta dorada me sale a 20,10 €, (el billete normal costaba 95,10 €) que luego resulta que es una oferta comercial de esta nueva normativa, si el tren solo tiene plaza PMR en preferente se aplicará el precio de turista, ¡mira algo rentable sale!. El problema seguía siendo la estación de San Fernando, que solo cuenta con la persona que hay vendiendo billetes y no puede salir a poner la chapa, porque en el Altaria no hace falta plataforma, basta con la rampa-chapa o como se llame.

Para entonces ya llevaba media hora con un nudo en la garganta hasta que exploté en un amargo llanto de impotencia y desahogo, acepté el nuevo billete y el incremento del precio, viajar en otro tren porque en el que yo viajo siempre no me prestan el servicio de ayuda. Estaba dispuesta a poner la reclamación por la nueva norma, y de nuevo se empiezan a echar la culpa unos a otros, para que la pusiera en San Fernando, que es allí donde no hay servicio para bajarme. Finalmente así lo hice.

Ya abajo esperando el andén, con la incertidumbre de quién me bajaría en San Fernando, me comenta la auxiliar que se lo dirá al interventor de mi coche (que está en cola de la composición) para que tome las medidas y alguien vaya corriendo a la estación coja la rampa-chapa y la coloque para bajarme. Cuando la auxiliar se lo comenta al interventor este le responde que no hay ningún problema, que ese coche como tiene la plaza reservada para PMR ya tienen una rampa de quita y pon que ellos ponen en la estación de destino. También es muy fuerte que el personal que presta el servicio no sepa que el citado tren lleva rampa incorporada.
Así que comencé el viaje que duró menos que todo el proceso para poder acceder al tren, me tragué mis lágrimas pero no mi orgullo, entre la copa de bienvenida, el licor siguiente, el snack frío de la cena y hasta mi descafeinado, todo por 20 euros, pero … yo solo quería viajar en el Andalucía Express que tarde media hora mas y cuesta 10 euros menos, con mi botellín de agua y mi paquete de patatas fritas, viajar cuando yo lo desee, porque nadie que viaja en este tipo de tren AE tiene que saber 2 días antes si va a viajar o no, si tiene una urgencia o un imprevisto, con esta nueva normativa si necesito coger un cercanías para ir a clase o a trabajar, ya ni hablamos.

¿En que hemos avanzado? Desde luego los que dirigen y salen en las fotos, de la ONCE, el CERMI, COCEMFE, la CANF y las distintas Federaciones de Personas con Discapacidad no viajan en tren, ni en autobús, ni en eurotaxi, seguro que van en coches oficiales, en avión o incluso en el AVE que les pagamos lo demás. O igual “piensan” que el resto de las Personas con Movilidad Reducida, aún nos quedamos encerrados casa o nos lleva la familia en un lujoso monovolumen adaptado a todas partes.
Dentro de unos días tengo que volver a Córdoba, no se cuando terminaré mis gestiones en San Fernando, luego tendré que contar con 48 de antelación para saber cuando me podré marchar.

Anónimo dijo...

Gracias por vuestra colaboración pero debemos hacer algo yaaaa.
Para q a nadie le pase lo q m pasó.
Pilar